viernes, 12 de octubre de 2012

Las Cartas de Colón



Los Americanos lo celebran el 4 de julio porque ese día de 1776 declararon la Independencia respecto de Inglaterra. Si quieren saber de ello echen una ojeada a las memorias de Thomas Jefferson y no se arrepentirán. Los franceses, el 14 de julio porque ese día de 1789 las masas enardecidas liberaron a los siete presos que había en la fortaleza medieval de la Bastilla, guardada a la sazón por dos docenas de reservistas. Acción heroica donde las hubo que para eso eran franceses. Los catalanes, por supuesto, una nació, el 11 de septiembre, cuando los botiflers, "papos de olla" que dicen en mi pueblo, les dieron para el pelo y ya para siempre jamás pudieron hacer gala de un resentimiento de lo más rentable a efectos de generar simpatías. 

Francamente, no me considero chovinista ni patriota más allá del agradecimiento a vivir bajo una Constitución que garantiza libertades individuales fundamentales. Pero eso no quita para que considere que de todas conmemoraciones patrióticas que conozco la más hermosa me parezca la española. El 12 de octubre de 1492, cuando una empresa española ensanchó los horizontes del mundo hasta casi doblarlos. A tal respecto yo recomendaría a quien no las conozca las cartas de Colón. Aquello sí que era ir a la aventura. Y salió bien, pero por los pelos. Y todo el mundo se benefició de ello. 

No sé, pero con todo lo que por unas cosas y otras están sufriendo estos días nuestros mercados quizá sea conveniente que aprovechemos el valor simbólico de fechas como éstas para elevar un poco la autoestima y pensar que, si ya no es probabble que seamos los primeros en llegar a Marte, tampoco nos vamos a resignar a ser los camareros de un mundo globalizado. Por pasado y por presente podemos aspirar a más, bien sur. 

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