martes, 10 de julio de 2012

Bon enfant




Por el Camino de Santiago hay ambiente bon enfant. Todo el mundo te desea buen viaje a primeras horas de la mañana. Luego, a medida que el sol sube, ni te ven. Es que, leches, menuda carga que llevan a las espaldas. Prácticamente no hay españoles y por eso debe ser que cuando hablas con la gente del lugar suelen decirte que qué bien hablas español. Bueno, la verdad es que esta mañana vi  entre los peregrinos a un grupo de españoles desafectos y uno de ellos gritaba indignado que llamabas a Madrit y nadie se ponía, y no sé qué de pagar en las autopistas, y de que ya estaba bien, etc. Bueno, una vez más en la vida me hubiese gustado ser Chuck Norris para dar a esa gente enferma la única medicina que en última instancia les podrá curar.  


De todas formas, bellezas del paisaje aparte, que eso huelga recordarlo, lo mejor que he visto es la habitación del hotel Puerta de Sahagún. Nos habíamos instalado en un hostal por aquello de estar en un lugar céntrico, pero al rato de estar en la habitación hemos salido escopetados porque nos estaba dando la impresión de haber bajado demasiados peldaños en la escala del desarrollo antropológico. Quizá para monos... 


Pues sí, lo mejor que tiene el turismo, si no es que es lo único, son los hoteles de cuatro estrellas para arriba. Lo demás se me antoja deprimente. Todos esos tíos que intentan cazarte en la carretera cuando te vas acercando a los pueblos. Cada hotel tiene su furtivo que no sé a cuanto cobrará la pieza.Luego, que entras en una oficina a pedir información y se empeñan en que vayas a ver muñequitos por las iglesias. Todos esos nazarenos, que hay para dar y tomar, tipos con pinta de estar pasándolo muy mal y no sólo por arrastrar una cruz y unas cadenas, no, es porque la gente no les hace puto caso. Pues claro, hijo, qué pensabas, si en vez de ayunar en el desierto te hubieses dedicado a estudiar otro gallo te cantara. Y si no, mira a Euler, Tartaglia, Newton y demás, que buena cara hacen en las fotos, que a esos todo el mundo les venera aun sin saber quienes son. En fin, para qué dar más vueltas al asunto si ya sabemos lo que esto da de sí. Si queremos vivir del turismo seguiremos haciendo el nazareno, o sea, venga a sufrir porque los peregrinos no sueltan más prenda que la estrictamente imprescindible. Cinco euros la noche con derecho a coro de ronquidos. Son unos miserables me decía la posadera de Carrión de los Condes que, la pobre, no ve  cumplidas sus expectativas ni de lejos. 


Total que, como decía el gran Pessoa, ya he visto todo lo que no he visto. Pero, de vez en cuando, ni los más reticentes nos libramos de ir por ahí a hacer no sé qué, porque hay que disimular la especie de lepra que nos corroe. 

2 comentarios:

  1. Ld de que los peregrinos sean unos miserables, pues no sé, hombre: lo cierto es que gente con poca imaginación sí que son. Fíjate tú con todo el campo que tienen para correr, caminar por donde lo hace todo el mundo solamente porque es lo que ha hecho la gente durante siglos.

    Luego está la cosa del turismo: decía ayer el presidente de Baleares que este era el sector que tenía que tirar para salir de la crisis. A lo mejor una solución era la de los mineros: si el año que viene repiten la marcha, a lo mejor se apuntan turistas y a los pobres no les hace falta volver a bajar a la mina: con sponsorear el evento, como supongo que quiere el señor de Baleares, es posible que tengan la vida solucionada. Ni estudiar ni nada que se le parezca.

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  2. ¡Jo! Tendrías que ver como van los pobres. El caso es que muchos parecen repetir. Porque lo suyo, dados los sufrimientos que aparentan, sería una y no más Santo Tomás.

    Lo de los mineros, para darles de comer aparte. Aquí en León hay unos que llevan setenta días encerrados. Se les ve asomarse entre los pancartones que tapan la fachada de un edificio noble. Quieren acabar con todo, reza una de esas pancartas. Por cierto, te acuerdas de aquel tipo de Salamanca que le llamaban Pedro Pancartas. Era un poema, curado ya de un alcoholismo galopante se casó y en cuatro años le hizo cinco hijos a su mujer. La última vez que vi fue en el Clinico que había ido a hacerse una vasectomía. Menos mal.

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