lunes, 20 de junio de 2011

Orgón

Allá, por los años de Maricastaña, se puso de moda entre los indignados de la época un tipo curioso, de nombre Wilhelm Reich y profesión psiquiatra. Sostenía el tal Reich que todos los males del mundo se podían curar follando. Y escribió un libro en el que fundamentaba su teoría. "La función del orgasmo", le titulo. Ni que decir tiene que a mí y a mis amigos de entonces, rozando los treinta a la sazón, nos encantó todo aquel cúmulo de suposiciones agradables. En realidad, no hacía otra cosa el texto que dar cobertura ética, y acaso estética, a nuestros lúbricos deseos, por otro lado los casi únicos que se suelen tener a esas edades.

El eje central de la fundamentación de su teoría, lo sustentaba Wilhelm en la existencia  del orgón. Los  orgones, según él, son partículas de energía sexual que se desprenden de los cuerpos de las personas cuando la ocasión la pintan calva, es decir, que tienen a alguien al alcance de sus deseos. Y lo mejor de todo es que esas partículas son, siempre según él, cuantificables.  Y para cuantificarlas fue que inventó el orgonómetro.

Bien, pues les cuento esto porque me he pasado el fin de semana recorriendo la senda para bicicletas que va de Los Corrales de Buelna a Suances. Todo aquello está para comérselo.  Parques, instalaciones deportivas, centros de rehabilitación para viejos, y todo del dominio público. ¡Dios, qué bien se explica uno recorriendo esas rutas el déficit presupuestario de nuestros ayuntamientos! Pero bueno, por lo menos eso queda, aunque ya se notan los estragos del uso ciudadano no corregidos por el que debiera ser preceptivo mantenimiento. Se ve que se acabó la pasta. En fin, ya veremos si al copago sanitario y escolar no le añaden el copago de los lugares de ocio. Los que practican golf, tenis, frontón, etc, bien podrían apoquinar por el uso y disfrute de las instalaciones. Pero ésta es otra historia que ya se encargará de escribir "a la fuerza ahorcan".

El caso es que si les he traído a colación en la misma página tan dispares asuntos no crean que ha sido porque se me ha ido la olla o cosa semejante.  No, ni mucho menos: hay un claro nexo. Resulta que en uno de los puntos de esa ruta, cuando bordea Torrelavega por el oeste, se pasa frente a un bloque de viviendas modestas en uno de cuyos bajos se ubica un bar de nombre "ORGON". La verdad es que iba tan cansado  cuando pasé por allí que ni siquiera tuve fuerzas para detenerme. Pero me quedaban energías suficientes para prometerme otra incursión en el territorio con el único propósito de inspeccionar de cerca el mentado bar. No sé, porque Torrelavega siempre ha sido lugar donde habita gente muy puesta en todo. El otro día les citaba al gran Barrett que nació allí. En fin.

3 comentarios:

  1. Ah pero, ¿no es verdad que todos los males del mundo se pueden curar follando?

    En cualquier caso mejor que el "orgón" yo me quedaría con el Orgasmatrón de Woody Allen. Eso sí que fue un invento...

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  2. Pues eso llegué a creer yo, pero, luego, con lo del lío del Fondo Monetario he podido saber gracias a los muchos monográficos que le dedicaron los medios franceses que la cosa no es tan sencilla. Por lo visto hay cientos de clínicas de deshabituación de la cosa del sexo. Porque hay miles de personas riquísimas que arruinaron sus empresas y sus vidas porque no podían parar de fornicar al precio que fuese. Es que ya lo dice el refrán, que tira más pelo de coño que soga de marinero. Y sin enmienda.

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  3. Lo habré dicho en alguna parte, en mi blog, creo; en "The Red Queen" se argumenta que los primates superiores comparten una conducta: los machos dominantes preñan a la mayor parte de las hembras del grupo mientras que el resto se queda al verlas venir. Esta conducta tiene ventajas evolutivas evidentes: los genes del más hábil para adquirir el mando se perpetúan. En fin, que poder y promiscuidad parece que van unidos desde nuestro origen como especie. Para las hembras esa conducta no produce ninguna ventaja: copulen una o mil veces solo se van a quedar encinta una vez por temporada.

    En fin, que la jodienda nunca ha tenido enmienda, pero parece que le da más a los ricos y famosos que no a la plebe. Bueno, a lo mejor es porque no podemos...

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