jueves, 1 de noviembre de 2012

Concertadas son las bodas/ ¡ay, dios, en hora menguada!



Supongo que ya habrán oído hablar de ese final de boda a tortas entre los invitados de la primera parte y la parte contratante. En el Hotel Londres, de San Sebastián para unos y Donosti para los otros. Los unos, de la parte del novio, de Valladolid y al parecer españoles. Los otros, de la parte contratante y aberzales de corazón. Como capuletos y montescos o cosa parecida.

Al parecer un aberzale le pidió al disjokey que pinchara una canción en vascuence de un tal Lerchundi. Una canción que es algo así como el "Adiós España Querida" de Molina, pero en cutre. El vasco que se va, en este caso, ni cruza océanos ni nada; apenas unos kilómetros más allá de Las Landas y ya está que se derrite de nostalgia... que no es para menos. Y, luego, que Lerchundi, nada que ver con Molina que, cante lo que cante, es un delirio. Hay que ser muy zoquete para no comprenderlo. En fin, que el novio, de Valladolid, debía estar ya hasta los mismísimos de tanta sensibilería aberzalera y mandó retirar el disco. Nunca lo hubiese hecho...

El caso es que la barroka acabó con sus correspondientes heridos y los gritos de rigor, ¡Viva España! los unos y ¡Gota ETA! los otros. O sea, tanto monta, monta tanto, que a eso es a lo que hemos llegado de tanto tragar relativismo. "Discutido y discutible" que argumentaría el "Adolescente".

Lo verdad, yo cada vez lo entiendo menos. Burocracia para unirse y burocracia para el más que probable separarse. Y con suerte, si hay aberzales por medio, con palos para redondear a la entrada y la salida. Y la gente insiste. Sin duda tiene que haber algo de eso que llaman "psicológico" para que se perpetúe la sandez. Algo así como la ilusión de la seguridad. Como sí cuando una de las partes empieza a perder pie el solo recuerdo de que "las bodas fueron en Burgos, las tornabodas en Lara" ya le hiciera afianzarse de nuevo y seguir camino como si no hubiese pasado nada. Non sense.  

Pero bueno, bodas y tornabodas aparte, qué buena señal me parece que unos de Valladolid vayan a San Sebastián y  planten cara a ese matonismo pueblerino. Porque es que antes de enterarse de qué es lo que pretende de verdad ese personal comeberzas convendría que se atasen los machos. Ellos no quieren separarse de España para hacer mariconadas al estilo de los catalanes. Europa y todo eso. No, su principal argumento para separse es que quieren salirse de la Unión Europea porque los europeos son unos redomados imperialistas. Lo suyo será sumarse a la Revolución Bolivariana que lidera Hugo Chávez. Así, como les digo. Y si no se lo creen vayan a la página web de Sortu y lean. En esas estamos y, por nuestra parte, venga paños calientes. 

No sé, pero como no haya muchos de Valladolid dispuestos a sacrificarse casándose con una comeberzas... no sé...


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