jueves, 8 de marzo de 2012

Las chicas de ARTE



Recuerdo que hace años se puso de moda entre los círculos de enteradillos decir y no parar alabanzas del cine iraní. Yo andaba un poco mosca al respecto y, entonces, de buenas a primeras voy y me topo con un artículo de una tal Molina Foix que me pareció ponía las cosas muy en su sitio. El cine iraní, venía a decir, está muy bien, pero para que lo vean los iraníes. A nosotros, ahora, no nos aporta nada de nada que no sea sopor. Sabemos de sobra lo que es el embrutecimiento de una sociedad regida por la religión. ¡A nosotros nos van a decir con todas las plenarias que ganaron nuestros antepasados tirando el mondadientes a la hoguera donde ardían los herejes! Y si en aquella película vimos que en Teherán una niña de seis años puede cruzar sola la ciudad sin que nadie se preocupe por ella, aquí, en Madrid o Barcelona, a los cinco minutos sería tal la movilización de servicios sociales que casi parecería el inicio de una conflagración mundial. 


Me ha venido esto a las mientes con motivo de celebrarse hoy el día de la mujer. Bueno, la verdad es que ya llevo varios días soportando la matraca. Sobre todo en ARTE donde a todas luces mandan todo lo que es posible mandar sujetos humanos del género femenino. Hay ahí un pobre chico llamado Irigoyen que cada día que pasa se le ve más desmejorado. No es par menos. Porque es que las chicas monas de ARTE no pasan una. Se diría que para ellas todo sirve para el convento de la causa feminista. Y cuando no hay nada que llevarse a la boca se hace pasar al Pisuerga por Valladolid. Ellas, ya digo, tan monas, porque una que no lo sea tiene las mismas probabilidades de trabajar en ARTE que yo de torear en Las Ventas. Por lo demás, las chicas de ARTE, además de monas están preparadas a tope. Y yo las adoro a todas. 


Por cierto, han visto ustedes que algún colectivo feminista se haya apostado frente a la puerta de la mezquita de Tarrasa donde dicen que un imán se dedica a recomendar el jarabe de palo para mujeres al borde de la libertad. No, ni por asomo, no vaya a ser que al imán se le escape una cucharada de tan amarga pócima. Ellas prefieren lo seguro. Y así es que se pondrán a tu lado a enumerar agravios justo cuando estás fregando la vajilla. O cambiando la rueda del coche, que como todo el mundo sabe es cosa de hombres. Sí, así es, las feministas son como los antifranquistas, protestan donde no hay riesgo de respuesta. Y cuando le había, chitón. Condición humana en estado puro en definitiva. 


Es un verdadero cante y yo, cuando las oigo, no sé si vomitar o partirme el culo de risa. Ellas, que se gastan millones en trapitos y rinoplastias por tal de poner a punto sus armas de mujer. Y muy bien que hacen porque a los machos nos chifla eso y nos pone mansos como corderitos. ¡Dios mío, como si estas cosas tuviesen enmienda! Mira tía, le diría yo a una feminista si se les pudiese decir algo, los genes son los que son, los tuyos y los míos. Así que, corta el royo nena y vete a Afganistán que allí sí que tienes tajo. 


Por cierto, hablando de mujeres para caerse de culo, esta tarde a las ocho y media pasan en ARTE los dos últimos capítulos de "Borgen". Supongo que se puede ver por internet. 

miércoles, 7 de marzo de 2012

Fiebre



Si hay una cosa de la que esté convencido es de que me he pasado la vida equivocándome, metiendo la pata, haciendo el canelo, perdiendo el tiempo, perjudicando al prójimo y un montón de cosas más absolutamente detestables. En definitiva, que no he parado de pecar, por acción o por omisión. Pero no se crean que tan terrible constatación me va a sumir en el desespero. Ni mucho menos. Al revés, porque si equivocarme fue lo más humano que hice en la vida, reconocer esas equivocaciones seguramente fue lo único medianamente divino. Porque así son las cosas, si equivocarse es de humanos, reconocerlo es lo único que nos aproxima a los dioses. 


Escribía Borges: 


"En Alejandría se ha dicho que sólo es incapaz de una falta quien ya la cometió y ya se arrepintió; para estar libre de un error, agreguemos, conviene haberlo profesado." 


 Y Josep Pla en su "Cuaderno Gris":


"L´estat permanent de l´home es el pecat. En la vida es pot acceptar aquest fet o tenir alguna pretensió de puresa. Però sortir del pecat és imposible. Tam impossible como sortir de la injustícia. I pot ser tan perillós com sortir de la injustícia... Considerar-se tothora un pecador sinistre pot donar una certa esperança d´arribar a la humilitat i la discreció. Espero que está convicció no m´abandonará en el curs de la meva vida. Es l´única esperança que tinc."


Bueno, no sé a cuento de qué me he metido hoy en estos jardines. Quizá sea por el algo de fiebre que me está provocando la inflamación de las mucosas respiratorias que arrastro de unos días para acá. En cualquier caso lo importante es tener siempre presente aquello que sostenía Hamlet:


"My words fly up, my thoughts remain below.
Words without thoughts never to heaven go."

lunes, 5 de marzo de 2012

Todo se andará


Cualquiera que tenga un poco de gusto por la historia sabrá que una de las características más sobresalientes de la democracia ateniense era aquella que consistía en saldar cuentas con los arcontes cuando estos habían concluido su mandato. El pueblo soberano debatía en el ágora y si llegaban a la conclusión de que el arconte no había estado fino lo enviaban al ostracismo. O incluso cosas peores. 


Se lo diré sin ambages, yo no creo que la democracia pueda funcionar ni siquiera mínimamente si se deja de lado esa regla de oro. Actuar sin tener que rendir cuentas, cualquiera que sea la actividad de que se trate, es la máxima perversión que se puede concebir en las relaciones entre humanos. 


Bien, dicen los malabaristas de la moral que los políticos de la democracia ya rinden cuentas cada cuatro años cuando se someten al juicio de las urnas. Y entonces voy yo y me carcajeo. Porque es que si de ese juicio salen condenados pasan de la Presidencia del Gobierno al Consejo de Estado. O sea, que, como diría mi amigo, el proscrito Rafa, a seguir "chupando de la piragua". ¡Y de qué forma, madre mía!


Se me han ocurrido estas reflexiones porque, por un lado, veo a Revilluca, el que se desvirgó en Las Cortes de Bilbo donde, por cierto, mi tío-abuelo Cesáreo regentaba el cabaret Las Columnas donde tocaba el violín el gran Onésimo con el que coincidí, muchos años después, en la Pensión Leonesa de Vallado... me voy por las ramas, veo a Revilluca, digo, opinar con desparpajo sobre la actuación de su sucesor. Dice que su gestión es nefasta para la economía de Cantabria. Y se queda tan ancho como si con él no fuese lo que viene de atrás. 


Por otro lado, no hubo ayer cadena televisiva de peso internacional que no abriese sus informativos con el juicio al que está siendo sometido el expresidente de Islandia. Es decir, el que gobernaba cuando Islandia se fue a la bancarrota. Comentaban los entendidos que podría ser condenado a dos años de prisión. O sea, con los beneficios penintenciarios y tal, nada de nada. Pero, sin embargo, ahí está el dato con toda la fuerza de lo simbólico. Podría ser el comienzo de una vuelta a las raíces: Hiparco, Jantipo, Megacles, Arístides, Hipérbolo, todos salieron por la puerta de atrás arruinados y haciendo fu. 


Así que, ojo al parche todos los Revillucas que son y han sido, porque las barbas de su vecino ya están siendo peladas. 

Te lo ahorras en jamones


En mis años de Salamanca vivía de pasar una consulta de Pulmón y Corazón en un ambulatorio. El tiempo que tenía asignado era de dos horas a media mañana para atender un cupo compuesto mayormente de gentes que habitaban la raya de Portugal, cien kilómetros más allá. Así que no es difícil comprender que tuviese poco trabajo. Dos o tres pacientes al día por lo general. Les solía dar palique para  que no se fuesen con la sensación de haber echado el viaje en balde. Porque es que, además, aquella gente parecía haber tenido bastante buena escuela. Un día un viejecillo me trajo una loa que había escrito al maestro de su pueblo. Una verdadera joya que es de las pocas cosas que conservo. Por lo demás, la mayoría de los que venían, lo hacían para revisarse antes de ir a los viajes del IMSERSO. Algunos, también, a la vuelta para explicarme hasta que punto lo habían pasado mal. Y, claro, siempre echando la culpa a su mujer, porque por ellos, arguían, nunca se hubiesen metido en semejante fregao.


Como les decía, tenía mucho tiempo libre que solía matar leyendo. Pero también relacionándome con los colegas. Así es que un día, con motivo de haber pedido información a uno de ellos sobre a qué facultativo acudir para un alifafe que se me había presentado, me enteré de lo que ya hubiese sabido a poco que me hubiese puesto a pensar. Me instó aquel buen compañero a que me hiciese de una mutua para poder escoger entre lo mejor sin tener que agradecer nada a nadie. "Lo que te gastas en la cuota te lo ahorras en jamones", me dijo. Porque es que ya saben, los médicos solíamos tener por costumbre pedir favores a los compañeros y ellos a nosotros y venga y dale hasta formar un entramado de compromisos indescriptiblemente desagradables. Con el corolario, claro está, de los regalos por navidades.


Así es que ya va para veintitantos años que estoy pagando una mutua. A cien euros mensuales, más o menos. Calculen el montante. Pero no estoy pesaroso en absoluto. A Dios gracias, hice poco uso de ello, pero cuando lo necesité fue de lo más expeditivo. Llegar y besar el santo, que se dice. Aunque también tuve algún choque en la tercera fase. Un par de veces en Barcelona paré en seco las ansias intervencionistas de los galenos a la búsqueda de extrabeneficios. Es un peligro muy real de la medicina privada del que tampoco está libre la pública, aunque por motivos diferentes.


Pues bien, lo mismo que vengo haciendo yo lo vienen haciendo unos cuantos millones de españoles. Y ha sido gracias a eso que las noticias que suelen abrir estos días los telediarios no lo hayan hecho hace diez años o más. Porque estaba cantado y sólo los fanáticos negaban la realidad: el sistema público de salud, tal y como estaba concebido, era de todo punto insostenible. Una mezcla de cuevas de Ali-babá y de monumento a la estulticia. Venga a aprovecharse los listillos, venga a sacar pecho los idiotas. Bueno, también estaban los románticos, cómplices a su pesar.Y no es que quiera ahora venir a dármelas de visionario, pero por si alguien dudase de que a este respecto lo fui puede comprobarlo en los números 1488 y 1489  de "TRIBUNA MÉDICA" en donde están publicadas mis "reflexiones en forma de entrevista" sobre el particular. Y en la misma publicación del 12 de junio de 1995 rematé la jugada opinando sobre los "Monopolios Estatales.


Sí, todo lo que está pasando en la sanidad era perfectamente previsible. Tan claro como lo es que los nuevos ricos de seguir con su afán de apabullar con el lujo dejarán muy pronto de serlo.  Así que regocijémonos, porque el imperio de la realidad está asomando su autentica cabeza. Nada puede haber mejor que eso.

domingo, 4 de marzo de 2012

Reserva de proteínas



Hace pocos días fue Teresa y me mandó un mensaje al que adjuntaba un archivo titulado "Kamasutra completo". Yo ya me estaba relamiendo porque este tipo de cosas siempre me han sido de mucho regocijo, cuando voy, agarro, abro el archivo y ¡oh decepción!, lo que allí había eran las fotos de una reserva de proteínas de baja calidad. Bueno, en algunos países orientales dicen que, bien guisadas, esas proteínas pueden ser una delicia. 


No cabe duda de que Teresa, que conoce algunas de mis aficiones, quiso gastarme una broma. Cachorros despanzurrados sobre cestos y cojines. Cachorros de esas nuevas razas conseguidas por medio de los más perversos cruces. Patas enanas para cuerpos monstruosos. No menos monstruosas pieles colgantes para climas mediterráneos. En fin, todos ustedes habrán experimentado, supongo, las hemorragias de ternura que provoca la contemplación de los resultados obtenidos por medio de la aplicación, !ya era hora!, de las ideas del Dr. Menguele. Ya que está mal visto con humanos, de momento hagámoslo con perros. Pero todo se andará porque con tal de ser original...


Les cuento esto no porque los perros en sí me obsesionen. Ni mucho menos. Lo que me pasa es que vivo convencido de que mi condición de ciudadano me obliga a ciertas cosas entre las que no está como de menor cuantía la de denunciar las que creo son aberraciones sociales de imprevisibles consecuencias.  Porque es que leyendo ayer un periódico local me encuentro en su primera página dos noticias de una relevancia al parecer extrema. Una: han salvado la vida a un lobo haciéndole el boca a boca. Sin comentarios. 


La otra: un perro muere abrasado en un accidente de coche. Que sepan ustedes que las personas que iban en el coche, un matrimonio y su hijo, salieron ilesas. En fin, ya digo, una noticia de primera página. A la une, que le dicen los franceses. Nada de particular si no se me hubiese ocurrido ponerme a leer el foro que sigue a la noticia. Aquí van algunas perlas. 


"y el que no ayuda a un perro se perfectamente que tampoco a uno de su especie". 


"NO HUBO VICTIMAS, SEGUN ELLOS, Y EL PERRO QUE ES? SALEN ELLOS PERO NO PUEDEN RESCATAR EL PERRO? PERO QUE ES ESTO, YO SI TENGO QUE DAR LA VIDA POR MIS PERROS LA DOY Y YA ESTA. QUE POCA VERGUENZA".


"PARA TODOS LOS QUE HABLAN SIN SABER,SE LLAMABA RON Y ERA UNA COSITA DE KILO Y MEDIO Q LLEVABA 10 AÑOS EN NUESTRA FAMILA.SABIENDO QUE DESPUES DEL ACCIDENTE LOS PADRES Y EL NIÑO ESTAN BIEN GRACIAS A DIOS,NUESTRA UNICA PENA NO ES EL COCHE CALCINADO NI LAS COSAS MATERIALES Q SE HAN PERDIDO,ES LA PERDIDA DE UN MIEMBRO DE LA FAMILIA.RON ESTABA EN EL MALETERO,METIDO EN SU CASITA,COMO DICE LA LEY Q TIENEN Q IR,BIEN SEGURO.LO UNICO Q QUERIAN ES SALIR UN FIN DE SEMANA A DISFRUTAR LOS CUATRO Y LES HA PASADO LO PEOR,UN ACCIDENTE HORRIBLE Y LA PERDIDA DE UN SER QUERIDO.ESTAN CON MUCHOS DOLORES Y SIN PARAR DE LLORAR POR RON Y PENSANDO COMO SE LO VAN A DECIR AL NIÑO,¿COMO SE PUEDEN PUEDEN HACER ESOS COMENTARIOS TAN INJUSTOS SIN SABER LOS DETALLES DEL ACCIDENTE?SIEMPRE TE QUERREMOS RON".


Bien, en llegando aquí, me voy a poner en plan Jonathan Swift y voy a hacer "una modesta proposición" que estoy seguro podría acabar con todas las crisis que en el mundo son y serán. Porque el amor lo puede todo. Así que bien fácil es: traslademos ese que sentimos por los perros a nuestros hijos, padres y allegados en general y, por qué no, también a nuestros vecinos y compatriotas así como a los de los países de al lado y los que están más allá. ¡Eso sí que sería el fin de la historia y no lo que sostiene Fukuyama!

viernes, 2 de marzo de 2012

Borgen


El otro día va un político eslovaco y ¡zas!, da en el clavo. Dice: "Europa, en vez de en futuro ha invertido en placer". ¡Que me lo digan a mí que me pasé el último verano de adecuación recreativa en adecuación recreativa! 


Hoy ha sido un historiador, un tal Charles Murray, el que acertó en la diana: "El problema español es la idea de que vivir es matar el tiempo del modo más placentero". Ya saben, haciendo el zombi sobre la arena de la playa y cosas por el estilo. 


Pero hoy quiero tratar de un asunto que no tiene nada que ver con eso: la familia. 


Sostiene Angelina Jolie en todas las primeras páginas del mundo: "No sacrificaría a mi familia por nada". Bien, a la vista de la pinta de Nosferatu que se le está poniendo a la pobre no puedo sino creérmelo a pies juntillas. 


¡Ay, la familia! Resulta que ando estos días enganchado en una serie televisiva de procedencia danesa. Borgen. No se la recomiendo porque ya he caído en la cuenta de que los adictos a lo que sea no tenemos criterio equilibrado para ese "lo que sea". A mí las series televisivas me chiflan hasta el punto de que he podido soportar hasta dos o tres capítulos de algunas series españolas de las de ahora. ¡Que ya hay que estar colgado para eso!


Borgen, en principio, es una serie sobre el poder. Una señora que llega a Primer Ministro. Pero, después de ver unos cuantos capítulos me he dado cuenta de que nada más lejos: de lo que trata en realidad es de la familia. De cómo compaginar la familia con el trabajo. 


Borgen y su marido, un matrimonio ideal. Los ardores del corazón no les nubla la cabeza. Ahora me toca a mí ser primera ministra  y a ti cuidar de los niños y la casa en general, le dice ella a él. Muy bien, sí, de acuerdo cariño, dice él, porque te quiero mucho. ¡También son ganas de engañarse! El tiempo pasa que es un primor y cambian las circunstancias. Y con el cambio de circunstancias a tomar por el saco las promesas. Él, en vez de niños se va a dirigir una gran empresa. Y los niños a aprovecharse como sólo ellos saben hacer cuando la que pintan calva se presenta. 


Escuchaba el otro día a un neurobiólogo decir que ni heroína ni leches, que para poder adictivo el del propio poder. Una persona, añadía, no necesita más de diez minutos de ejercicio del poder para cambiar toda la estructura de su cerebro. Me pareció exagerado, pero pongamos un par de semanas y nos nos quedará más remedio que aceptarlo sin cortapisas. Y no se crean que cuando se habla de poder hay que pensar en uno como el que tiene Borgen. No, formas de poder hay a montones y, quién más, quién menos, todos en algún momento nos hemos visto guapos al contemplarnos en ese espejo. ¡Narciso forever! 


Sí, hay una cosa que cada vez tengo más clara y no me alegro por ello: a la familia sólo se dedican con esmero los pringaos. Es decir, aquellos a los que, por lo que sea, no se les presenta ocasión de hacer cosas interesantes. Mandar en algún sitio. Descubrir nuevos mundos. Indagar en las profundidades. Tender puentes al futuro.  


Por lo demás, les pido perdón por mi atrevimiento. 

Suburbios


¿Saben cuál es lo peor de los suburbios? Se lo diré: no son los gases malolientes y el ruido que expelen las fábricas, ni la inseguridad de los descampados llenos de inmundicias varias, ni, ni siquiera, la sensación de confinamiento que proporcionan unos servicios públicos incipientes, no, nada de eso, lo peor es que siempre tiene uno cerca de su cama, de su butaca de lectura y tele, de su mesa de trabajo, de su cocina, de donde quiera que esté, una máquina excavadora dando marcha atrás. 


Supongo que saben de lo que hablo. Ese pitido agudo e intermitente que ideó cualquier sindicalista oligofrénico, perdón por el pleonasmo, porque un día ya lejano hubo un accidente laboral del que fue protagonista una excavadora dando marcha atrás. Pi, pi, pi, se te mete por los oídos con intenciones asesinas. ¡Dios mío, no quiero ni pensar como acabará la cabeza de esos desgraciados obreros! Supongo que inservible para cualquier cosa que no sea ver o hablar de fútbol. O algo por el estilo. 


Total, que no me va a quedar más remedio que empacar y seguir mi camino. Y por tal es que, cuando bien lo pienso, tengo que aceptar mi más sincero agradecimiento a las excavadoras dando marcha atrás. Porque ellas refuerzan mi voluntad de ser trashumante. De ir de aquí para allá buscando los mejores pastos. 


De hecho ya estoy en ello.  Ayer por la mañana, desesperado por la insistencia sonora, agarré la bicicleta y me tiré a la carretera, todo hay que decirlo, un poco en plan suicida. Los coches me pasaban rozando y no fueron pocos los insultos recibidos. Pero al fin llegué a Astillero sin una intención concreta. Hasta que vi una oficina inmobiliaria. ¡Coño, voy a ver que se cuece aquí! Entré. El oficinista atendía con solicitud a una pareja de mediana edad. Querían un piso en alquiler con opción a compra y estaban dispuestos a llegar a los trescientos cincuenta euros al mes. Quizá en Sarón tenga uno de esas características, dijo el agente. Al final, cuando ya se despedían, añadieron que si, ya, encima, les encontrase un trabajo... bueno, el agente no perdió la compostura y dijo que todo se andaría. Y se volvió hacia mí preguntando que qué se me ofrecía con un aire un poco de estar pensando que yo era otro más de lo mismo. Bueno, ¿ésta es una agencia inmobiliaria, no?, le dije. El tipo sonrió y me invitó a sentarme. No tardamos en hacer migas. Estuvimos hablando de cualquier cosa menos de pisos durante más de dos horas. Y eso porque apareció por allí una secretaria llena de piercings que si no no sé. Porque el tío, verla aparecer y cambiar de tema todo fue uno. Y es que, claro, había dedicado el grueso de sus intervenciones a poner a parir a su señora. Según él, no había forma de dejarla satisfecha. Se hiciese lo que se hiciese ella siempre quería ponerlo todo un poco mejor. Ni te digo la catarata de ejemplos que me puso. Porque es que vivían tan lindamente en un piso y ella se empeño en ir a un chalé. En fin, le aconsejé que la pusiese a estudiar algo. Pero él lo vio problemático. ¿Quién la dice ahora...?, y se quedó pensativo. 


En resumidas cuentas, que él también me dio algunos buenos consejos respecto de lo que me había impulsado a entrar en su oficina. Y se quedó con mi teléfono porque va a mirar unas cuantas cosas que me podrían interesar.  En un sitio consolidado, es decir, donde todo esté construido alrededor y no haya posibilidades a corto ni mediano plazo de ponerse a excavar con fines especulativos. Y cerca de la estación y el parque y la biblioteca y la ruta verde. Y a trasmano de la zona de movida. Por lo demás Astillero tiene hasta "Mercadona". Con eso les digo todo.