martes, 3 de noviembre de 2026

Miguel Bosé


Héctor, o Diomedes Tidida, o Ayax Telamonio, o cualquiera de los héroes que semejan a los dioses, arrojan su lanza, o azagaya, hacia un destino funesto, pero, cuando está a punto de alcanzarle, ya sea Atenea, ya Afrodita, ya cualquier otro dios, la desvía unos milímetros y ese destino no se cumple. Y es que, una cosa es semejarse y otra, muy diferente, es serlo. Nuestra ancestral sabiduría popular, basada sin duda en la experiencia, pero, también, en la lectura de los textos sagrados, asegura que los hombres proponen, pero, indefectiblemente, son los dioses los que disponen. También tenemos el mito del Ángel de la Guarda que vendría a ser ese dios que, en el último instante, desvía la flecha que venía a por ti.

Ayer vi un vídeo que me pareció genial: se trataba de Miguel Bosé en funciones de oráculo de Delfos, o poco menos, arrojando negras premoniciones sobre la clase política en curso. Estos son tiempos de Dios, concluyó, y la justicia divina viene de camino. A mi juicio, no tiene precio que alguien con tantas capacidades histriónicas se dedique a recordar que existe una justicia divina que siempre está viniendo de camino y nunca falla su llegada.

Yo comprendo que esto de la justicia divina no pasa de ser una supertición, pero eso no quita para que esté convencido que es mucho más superstición creer que somos dueños de nuestro destino, o sea, que, si queremos, con la razón, podemos sortear las leyes no escritas del cielo —las Tablas de la Ley—. Uno, no tiene más que mirar dentro de sí con un mínimo de valentía para darse cuenta de que eso es imposible.

No hay más que ver como el demonio —digamos que el Estado— arrojó toda su maledicencia sobre Miguel Bosé, cuando esté, iluminado sin duda por Atenea, o Febo Apolo, dijo la verdad sobre aquella falsa pandemia. No le sirvió de nada al demonio, porque Atenea es mucho más poderosa que él y la verdad viene abriéndose paso de manera inmisericorde: ya sienten sus pasos en los bordes de sus cuerpos... los de la justicia divina, ¡bien sure!

No hay comentarios:

Publicar un comentario